“¿Cómo puede una mujer localizar su propio
punto G? Es casi imposible si una permanece tendida boca arriba porque la
fuerza de gravedad tiende a empujar los órganos internos hacia abajo y lejos de
la abertura vaginal por cuya razón serían necesarios unos dedos muy largos y
una vagina muy corta. La posición sentada o agachada sería mejor. Dado que la
primera sensación que suelen experimentar las mujeres cuando se estimula el
punto G se parece mucho a una urgente necesidad de orinar, una solución podría
ser la de buscar el punto permaneciendo sentada en el excusado. Orine antes de
intentar localizar el punto G para no tener que preocuparse por la posibilidad
de que sus actividades constituyan el reflejo de una vejiga llena. Explore la
pared superior frontal de la vagina, aplicando una firme presión hacia arriba. (A algunas mujeres les resulta útil aplicar
simultáneamente una presión hacia abajo con la otra mano sobre el abdomen,
justo por encima del hueso del pubis.) Cuando se estimula el punto G y éste
empieza a hincharse , la zona se percibe a menudo como una pequeña
protuberancia entre los dedos. Probablemente experimentará usted una clara
sensación interna que cesará en cuanto aparte los dedos.
Para
los médicos que intenten localizar el punto G con la paciente tendida boca
arriba, este método bimanual es también adecuado. La información de la paciente
cuando se utiliza este método ayuda al facultativo inexperto a localizar más
fácilmente el punto. El médico Zwi Hoch de Israel utiliza también la técnica
bimanual para enseñar a las pacientes y a sus compañeros a localizar la zona.13
El
punto G se percibe con el dedo como una pequeña alubia y, cuando se estimula,
puede alcanzar tamaños variables. Algunas mujeres tienen unos puntos más
grandes, de la misma manera que algunas mujeres tienen pechos más grandes y
algunos hombres tienen miembros más grandes. El tamaño de cualquiera de estas
partes corporales no afecta para nada al carácter de su respuesta al estímulo.
Las mujeres disfrutan más o menos del estímulo del punto G, de la misma manera que
algunas mujeres disfrutan más que otras del estímulo de sus pezones. El examen
físico ha revelado que el punto G es a veces más pequeño en las mujeres
postmenopáusicas si bien la respuesta al estímulo no parece distinta a las
respuestas de las mujeres no menopáusicas.
Si se sigue acariciando la zona con firmeza,
cosa que debería producirle una sensación moderadamente agradable, es posible
que perciba usted unas punzadas o contracciones en el útero. Pruebe a estimular el punto G tal como
posiblemente haya hecho con el clítoris en caso de que haya aprendido a
masturbarse de esta manera. Es probable que necesite ejercer una presión más
fuerte sobre el punto G y que experimente una sensación mucho más profunda que
la que percibe cuando se masturba estimulando el clítoris.
A
medida que vaya superando la sensación de vejiga llena, es posible que desee
trasladarse a una cama o a un lugar más cómodo. Si le sigue preocupando la
posibilidad de orinar, llévese una toalla. Siga estimulando la zona en posición
arrodillada o bien sentada sobre los pies con las rodillas separadas. Si
alcanza usted un orgasmo, observe de qué manera éste difiere de los que
experimenta a través del estímulo clitorideo. Algunas mujeres eyaculan un
líquido claro cuando registran este tipo de orgasmo. Si se encuentra usted
entre ellas, es posible que experimente la sensación de tener que orinar poco
antes de que ello ocurra. (Si usted
eyacula, el líquido será mucho más claro y lechoso que la orina y olerá de otra
manera. Véase el capítulo 3 para una descripción más completa de la eyaculación
femenina.)
Si
tiene usted un compañero con quien se siente a gusto, tal vez quiera compartir
con él su descubrimiento del punto G. Puede ser más fácil si usted se tiende
boca abajo con las piernas separadas y las caderas ligeramente levantadas.
Dígale a su compañero que introduzca dos dedos (con la palma de la mano hacia
abajo) y que explore con firme presión la pared anterior de su vagina (que
estará muy próxima a la cama). Mueva la pelvis para facilitar el contacto con el
punto G. Comuníquele a su compañero lo que le resulte agradable. Esta posición
es también excelente para el estímulo del miembro. Si su compañero introduce
uno o dos dedos (con la palma de la mano hacia arriba) en su vagina, permaneciendo
usted tendida boca arriba, el punto G se percibirá generalmente ejerciendo presión
contra la pared superior de la vagina, en una zona situada a medio camino entre
la parte posterior del hueso del pubis y el fondo de la vagina allí donde ésta
se une con el cuello del útero. Apoyando otra mano sobre el abdomen por encima
de la línea de nacimiento del vello del pubis y ejerciendo presión hacia abajo,
se contribuye a veces a estimular el punto G.
Otra posición favorable para muchas parejas es
aquella en la que el hombre permanece tendido boca arriba y la mujer sentada
con el miembro erguido introducido en su vagina. Ello permite a la mujer
moverse de tal manera que el miembro entre en contacto con su punto G y puede
conducir a orgasmos múltiples. No se sorprenda si la primera vez que prueba
esta posición sólo experimenta un leve placer. Se necesita práctica —a veces,
varias sesiones— para aprender esta nueva técnica. Si, al principio no le
resulta agradable o le produce irritación, deténgase. Pruébelo en otra ocasión.
En caso de que experimente placer, tal vez quiera continuar.
* 13. Zwi Hoch, The
Sensory Arm, p. 6.
Extraído del libro “El Punto “G” Y Otros
Descubrimientos Sobre Sexualidad” de Alice Kahn Ladas, Beverly Whipple y John
D. Perry. Págs. 66-69.